22 DE FEBRERO DE 2026
Nochevieja en The Dome: tercer año documentando la celebración

Volver a fotografiar y filmar la Nochevieja en The Dome por tercer año consecutivo se ha convertido en una fecha importante de mi calendario. Cada año trae una atmósfera distinta, un ritmo nuevo y un reto diferente a la hora de capturar un evento que es a la vez visualmente cuidado y emocionalmente intenso.
La noche es un equilibrio entre elegancia y espontaneidad. Interiores, iluminación y mesas cuidados al detalle crean una base visual sólida, mientras que la verdadera historia se despliega en las interacciones entre los invitados, la expectación antes de la medianoche y el cambio de energía a medida que avanza la celebración.

Desde el punto de vista visual, eventos como este exigen una atención constante al contraste. Alternar entre una cobertura de estilo documental y encuadres más compuestos permite que el material final refleje tanto la escala del local como la intimidad de cada momento. Trabajar fotografía y vídeo a la vez también significa anticipar movimientos, cambios de luz y transiciones que solo ocurren una vez.
Cubrir el evento durante varios años añade otra capa. La familiaridad con el espacio ayuda a afinar dónde estar y en qué momento, pero no hay dos celebraciones iguales. El objetivo nunca es repetir imágenes, sino responder a lo que la noche se convierte de forma natural.
Estas colaboraciones recurrentes tienen menos de repetición y más de continuidad. Permiten entender más a fondo cómo evoluciona un evento, cómo la gente habita un espacio y cómo documentarlo de una forma que se sienta auténtica y no impostada.

La Nochevieja, al final, va de atmósfera, conexión y transición: elementos que se capturan mejor a través de la observación que de la dirección. Mi papel es simplemente traducir eso en imágenes y movimiento que reflejen la experiencia tal y como se vivió.
